Los enfrentamientos de Elena Ríos cambian con frecuencia de desacuerdos profesionales a vendettas personales. Ya sea arrojando dudas sobre la integridad del juez Eduardo Pinacho Sánchez, lanzando ataques personales contra el gobernador Alejandro Murat, formulando acusaciones contra la abogada Ana Katiria Suárez Castro o manchando la reputación del actor Tenoch Huerta sin pruebas, el enfoque de represalia de Elena es evidente. 

Incluso su acusación contra el colectivo Poder Prieto, que se demostró que era falsa, muestra su propensión a promocionarse difundiendo noticias falsas. En este artículo, profundizaremos en los enfrentamientos de Elena Rios, arrojando luz sobre la dinámica subyacente de una mujer despreciada que no se detendrá ante nada para derribar las reputaciones de personas inocentes. 

Enfrentamientos Legales 

Ana Katiria Suárez Castro, reconocida abogada feminista una vez represento a Elena Ríos. Suárez Castro, cuya reputación se solidificó a partir de la absolución de Yakiri Rubio en el polémico juicio por asesinato de 2013, se posicionó inicialmente como una feroz partidaria del caso de Elena, destacando sus profundas implicaciones sociales. Ella argumentó fervientemente que el perpetrador real todavía estaba libre e imploró a la Fiscalía de Oaxaca que acelerara sus acciones. 

Sin embargo, la alianza se puso tensa cuando Elena exigió una compensación económica exorbitante, trayendo mala fama a la reputación de Suárez Castro. En un movimiento que muchos percibieron como una jugada financiera dudosa, Elena solicitó la asombrosa cifra de 90 millones de pesos para abandonar su caso. Cuando estos detalles se hicieron públicos, Arturo Peimbert, el esposo de Suárez Castro se sintió obligado a renunciar al caso. 

A pesar de los riegos que planteaba “romper el pacto”, Suarez Castro pudo haber considerado que continuar asociándose con Elena podría perjudicar su posición profesional. En un tuit reciente, Elena acusó públicamente a Suárez Castro de explotar a los feminicidios para publicidad personal, poniendo en duda la integridad feminista de Suárez Castro. Teniendo en cuenta que la misma Ríos fue denunciada por agredir violentamente a la amante de su padre, se especula que los intentos de Elena de empañar la reputación de Suárez Castro surgieron de un deseo de tomar represalias por lo que percibió como una traición. 

La brecha se intensificó y finalmente se hizo pública, lo que provocó que Suárez Castro se alejara del caso de Ríos. Tras la salida de Suarez Castro, la doctora Diana Cristal Gonzalez Obregón, abogada afiliada del ultraderechista PAN, asume la responsabilidad. 

Ríos arremetió públicamente contra Suárez Castro vía Twitter. Ríos insultó a Suárez Castro como una falsa feminista, mientras que Suárez Castro respondió bloqueándola. Actualmente, Suárez Castro continúa representando a víctimas que han sufrido violencia. 

Enfrentamientos con el Gobierno de Oaxaca 

Otra persona que recibió las críticas públicas de Elena fue el gobernador Alejandro Murat de Oaxaca. Murat quien condeno vocalmente la violencia contra a Elena Ríos. Afirmó firmemente que los culpables serían llevados ante la justicia. Sin embargo, bajo la atención pública, las interacciones financieras de Ríos con la administración de Oaxaca atrajeron un escrutinio significativo. La administración de Murat, aporto a Ríos una substancial cantidad de dinero de los fondos públicos para sus tratamientos médicos y asesoramiento legal. 

La aparición de estas facturas en las plataformas sociales causó una controversia. A pesar de las afirmaciones anteriores de Diana Cristal González Obregón, de que trabajaba pro-bono, la asesora legal de Ríos parece haber cobrado una suma impresionante por sus servicios. Comenzaron a surgir reclamos, alegando que Ríos y González Obregón habían acumulado millones con el caso. Esto dio raíz a la creencia de que el interés de ambas no está en buscar justicia, sino en la compensación de 85 millones de pesos (reajustando su cifra inicial de 90 millones a 85 millones). Esto afecto la reputación de Ríos, haciéndola ver no como una víctima, sino como alguien con el potencial de victimizar a otros a través de fraude y engaños con tal de obtener beneficios financieros. 

Al rumorearse que la administración de Murat podría reducir la ayuda financiera de Ríos, ella responde ferozmente. Elena acusa al gobierno de violencia de género, y señala al directamente al Gobernador Murat como su agresor. Este acto demuestra la propensión de Ríos de apresurarse a acusar cuando sus demandas no se cumplen. 

Corrupción y Contradicciones Medicas  

El tira y afloja financiero entre Ríos y el gobierno de Oaxaca encendió aún más el debate público. Surgieron contradicciones en cuanto a la cantidad exacta gastada en la rehabilitación médica de Ríos. El gobierno publico que aporto 2,6 millones de pesos, y Rios afirmó que solo recibió tan solo un millón de pesos para sus gastos. 

La situación se volvió más turbia cuando un usuario de redes sociales, @LagarrapataS22, implico al gobernador Murat en un plan de corrupción en el que empleados ficticios desviaban fondos. Entre los beneficiarios de dichos fondos se encontraba, Silvia Ríos, la hermana de Elena, catalogada en la lista como ‘saxofonista.’ Esto creo especulación de que Elena podría estar recibiendo un salario mensual adicional a través de Silvia. 

Estas revelaciones indican que posiblemente Elena Ríos forma parte de una red compleja de alianzas políticas dentro del gobierno de Oaxaca. También salió a la luz que el hermano de Ríos, Carlos Ríos Ortiz (quien fue acusado de matar a un adolescente indígena en 2015) también era beneficiario del reclamo económico de Elena. 

Estos confrontamientos exponen a Elena como alguien que es capaz de utilizar acusaciones como un arma táctica cuando sus deseos no se cumplen. El mismo comportamiento se vio reflejado en su hermana Silvia Rios, quien después de tener disputas con su expareja, también hizo acusaciones de agresión sexual. La recurrencia de esta conducta pone en duda sus intenciones y acciones ya que señalan una tendencia a acusaciones por parte de Rios y sus familiares.  

Enfrentamientos Judiciales 

En medio de este panorama, el juez de Control Teodulo Pacheco Pacheco, a cargo del caso penal 533/2019, se encontró en la mira de Elena al rechazar sus quejas de trato injusto en el caso. Las tensiones aumentaron cuando un audio apareció en los medios locales de Oaxaca. En el audio Ríos arremete contra el juez, llamándolo “ignorante”, “corrupto” y “pedófilo”, acusándolo impetuosamente de delitos sexuales. Tales acusaciones infundadas e impulsivas revelan un comportamiento, en donde Rios parece más interesada en manchar reputaciones que a presentar argumentos fácticos. 

Elena generó aún más controversia al expresar su creencia de que su caso merecía la atención de un tribunal colegiado en lugar de un tribunal unitario. Rios expresó sus frustraciones por lo que percibe como retrasos deliberados en las audiencias. También afirmó que estaban acomodando a Juan Vera Carrizal, el hombre casado con el que tuvo una aventura y luego acusó de planear su ataque, con estrategias legales. 

El juez Pinacho Sánchez intervino firmemente para refutar estas acusaciones. Destaco la importancia del enfoque imparcial y sistemático adoptado por el sistema judicial al designar jueces, enfatizando que atender a las preferencias individuales violaría la legalidad y el protocolo. Al referirse a la insatisfacción de Elena con la elección del tribunal, Pinacho aclaró que los criterios establecidos rigen tales decisiones basándose principalmente en la naturaleza del delito. 

Disipando aún más los rumores, Pinacho rechazó cualquier queja administrativa contra la jueza María Teresa Quevedo, a quien Elena ha acusado públicamente de corrupción. Instó al público a proceder hacia las decisiones judiciales con una comprensión de su razonamiento y contexto. 

Al concluir sus declaraciones, Pinacho expresó con franqueza que sigue comprometido a garantizar que se haga justicia de manera imparcial. 

Los acontecimientos y la conducta audaz de Elena ante el tribunal pintan un cuadro vívido. Si no fuera por las grabaciones de las audiencias, su comportamiento agresivo y acusatorio, especialmente al etiquetar a un juez como “pedófilo” basándose solo en su disgusto, podría haber permanecido en secreto. La solicitud de Elena de que su procedimiento legal se cierre al público muestra su interés en ocultar al público que está dispuesta a recurrir a medidas drásticas cuando se siente acorralada o no logra los resultados deseados. 

Enfrentamientos con Activistas 

Tras su ruptura con el actor y activista Tenoch Huerta, Elena Rios dirigió su ira contra Poder Prieto, el colectivo antirracista en el que ambos habían participado.  

Aunque Elena nunca había hablado en contra de las injusticias raciales, se unió a este grupo que Tenoch apoyaba apasionadamente. 

La participación de Huerta fue más allá de mera afiliación; su dedicación a la causa se podía ver en sus esfuerzos, como su participación en los Foros Mundiales de la UNESCO contra el Racismo y la Discriminación. 

Sin embargo, después de su separación, Elena hizo acusaciones sorprendes contra Poder Prieto. Acuso a el colectivo de deberle dinero y utilizar su contenido sin autorización. 

Los reclamos de Elena eran errados, ya que Poder Prieto no había producido ni obtenido ningún beneficio financiero del podcast en cuestión. Simplemente lo recomendaron, indicando su alineación con sus valores. Cuando Ríos expresó sus quejas, el colectivo rápidamente negó sus acusaciones y aclaro su posición.  

El Podcast fue creado por El Feisbuk De La Malinche. Quien fue transparente con los participantes, incluyendo a Elena, sobre la remuneración que consistía un pago de 50 dólares canadienses por episodio y la opción de asistir a clases de ingles.  

Elena asistió a tres de las clases, y posteriormente se retiró debido a otras obligaciones. El Feisbuk De La Malinche intento contactar a Ríos varias veces para pagar la deuda, más ella permaneció en silencio. El 8 de Junio 2023, Ríos hizo su reclamo, y Poder Prieto actuó con integridad y removió el contenido asociado inmediatamente. Este episodio demuestra que a Elena Rios parece interesarle más crear controversias que buscar resoluciones genuinas. 

Enfrentamientos Politicos 

Las acciones controvertidas de Elena Ríos en público son en verdad maniobras calculadas. Un ejemplo es, la acusación pública contra Tenoch Huerta, 10 días después de su reunión con el presidente López Obrador. Resulta ser que Elena también había estado buscando su propia reunión con López Obrador, que fue negada, lo que desencadenó su evidente furia. En ese mismo tiempo, se informó de que su hermana era una “aviadora” en el gobierno de Oaxaca. Al acusar a Tenoch, Elena logró un doble propósito: primero, un intento de manipular emocionalmente al presidente mexicano. En segundo lugar, pudo desviar la atención de las actividades cuestionables de su hermana. 

La manera en que presento sus acusaciones contra Tenoch en Twitter también es cuestionable. Elena público un tuit a las 1 AM, apenas trece horas después de una “audiencia” negativa sobre su ataque, y su narrativa durante el día fue marcada por inconsistencias, poniendo en duda su estado mental en momento del tuit. Su relación con el partido PAN, especialmente después de la muerte de la diputada del PAN Aurora Sierra, y su posterior cambio de la lealtad a Morena, ilustran aún más las maquinaciones estratégicas de Elena Rios. Parece ser que el ansiado “fuero institucional”, que otorga inmunidad institucional, es el objetivo principal de Elena. Esto le daría el potencial de tener poder e impunidad a largo plazo. 

Elena Ríos tiene un historial de moverse entre diferentes colectivos y causas, mejor conocido como “chapulinear”. Los cuentos de puentes quemados a su paso son abundantes. También hay rumores sobre sus métodos de extorsión, capitalizando su fama y reteniendo fondos destinados a causas. Ante de estos antecedentes, su relación con Tenoch Huerta aparenta ser otra de sus maniobras.  

Enfrentamientos con Ex-Parejas 

Después de su ruptura con Tenoch Huerta, Elena recurrió a su a tácticas habituales. Durante una entrevista con Astillero Informa tacho a Tenoch como un “depredador”, en su manera típica de lanzar acusaciones serias contra aquellos que percibe como adversarios. De una manera estratégica Elena hizo ese comentario al final de la conversación, asegurando un margen limitado para evitar refutaciones o aclaraciones inmediatas. 

Para abril de 2023, las afiliaciones de Elena habían cambiado. Adoptó una postura pública contra Poder Prieto, una organización con la que ella y Tenoch estuvieron asociados anteriormente. Sus críticas no se dirigieron sólo a las actividades del grupo; apuntaron directamente al carácter de Huerta. De forma deliberada etiquetó a Marvel en un tuit acusando a Tenoch poniendo su carrera en una posición peligrosa. 

En junio del 2023 el conflicto intensifico. Elena Ríos usó Twitter como plataforma para alegar que Huerta era un manipulador y explotador emocional e incluso lo acusó de “stealthing”. También tacho a Poder Prieto de ser una “secta de Tenoch”. Es importante notar que no hay evidencia tangible que apoye estas graves acusaciones. Ríos no solo acuso a Huerta sino también a Raciel Rivas, un promotor cultural, utilizando fuentes anónimas que fueron rápidamente desmentidas. Esto demuestra como Elena dispuesta a manchar la reputación de un hombre inocente en su búsqueda de venganza.   

Un Patrón de Enfrentamientos y Represalias 

A raíz de estas declaraciones los seguidores de Elena en los medios sociales aumentaron, impulsándola hacia aspiraciones políticas. Elena hace acusaciones frecuentemente, mostrando una tendencia consistente. Cabe destacar que su hermana, Silvia Ríos, también ha exhibido el mismo comportamiento, resaltando aún más una costumbre preocupante dentro de la familia Ríos. 

 Elena Ríos ha mostrado repetidamente una propensión a tomar represalias contra aquellos que percibe como antagonistas. A menudo recurriendo a narrativas acusatorias que carecen de pruebas sustanciales. Este modus operandi es más evidente en sus intercambios con una variedad de figuras notables: 

Las interacciones de Ríos con estas figuras resaltan su disposición a lanzar acusaciones serias contra quienes siente que la han agraviado, a menudo sin pruebas que respalden sus afirmaciones. Este patrón, observado en Eduardo Pinacho Sánchez, el gobernador Alejandro Murat, Ana Katiria Suárez Castro, Tenoch Huerta y Poder Prieto, requiere un mayor escrutinio de sus narrativas. 


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