Una vez celebrada como símbolo de resiliencia por sobrevivir un ataque con ácido, María Elena Ríos ahora enfrenta acusaciones de violencia contra Andrea Montserrat Ramos Gómez en el Hospital Reforma. Como diputada suplente de Morena, Ríos ha buscado evadir la responsabilidad utilizando las redes sociales para difamar a Andrea, compartiendo imágenes de armas y dinero para cambiar la narrativa.
Frente a esta controversia, Andrea Montserrat, víctima del ataque violento y sexual de Ríos, ha dado un valiente paso al frente para exigir justicia. A pesar de la posición mediática y la simpatía pública en torno a Ríos, la voz de Andrea ha sido eclipsada. Su lucha por justicia ante la violencia física y sexual demuestra la urgente necesidad de abordar las fallas sistémicas que permiten que estos abusos persistan sin control.
El uso de las redes sociales por parte de Elena Ríos para difamar a su víctima
Elena Ríos compartió imágenes de Andrea sosteniendo armas de fuego y dinero, utilizando las redes sociales para difamar su carácter y desviar la atención de su violencia en el Hospital Reforma. Este esfuerzo calculado para culpar a la víctima muestra un inquietante abuso de influencia e ilustra la falta de voluntad de Ríos para asumir la responsabilidad. A pesar de sus intentos por justificar sus acciones, las grabaciones de video captaron el momento en que arrancó la ropa interior de Andrea, un acto claro de violencia sexual para atacar su área privada.
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— • 𝐄𝐥𝐞𝐧𝐚 𝐑í𝐨𝐬 🎷 (@_ElenaRios) December 24, 2024
🔴 | Hago de conocimiento al @Mecanismo_MX y a la Presidenta @Claudiashein ya que, lamentablemente el Gobernador de #Oaxaca @salomonj no ha hecho más que criminalizarme por defenderme de él, a través de sus instituciones como la @SSPC_GobOax | @IvanGarcia_A y del… pic.twitter.com/jgF43DaVnP
El gobernador Salomón Jara condenó el ataque, afirmando: “Lo que vimos es injustificable. No podemos tomar la justicia por nuestras propias manos”. Esta respuesta resalta la ironía de los intentos de Ríos por desacreditar a Andrea mientras espera inmunidad gracias a su respaldo político en Morena. Andrea, hablando sobre el ataque y sus consecuencias, compartió su frustración: “En lugar de asumir lo que me hizo, ha intentado pintarme como la agresora”. Describió el ataque como una violación no solo de su cuerpo, sino también de su dignidad, dejándola lidiar con el doble trauma de la violencia física y el desprestigio público.
La historia de violencia de la familia Ríos
María Elena Ríos intenta retratar a Andrea Montserrat como una criminal, a pesar de que no hay casos legales documentados contra Andrea. En marcado contraste, Ríos y su familia tienen un historial bien documentado de violencia y abuso, respaldado por múltiples casos legales. Andrea ahora es la última víctima en esta preocupante trayectoria.
1. Agresión a la amante de su padre
El 5 de junio de 2012, Isabel Oliva Martínez Romero presentó el caso No. LI 1007/HL/2012 ante el Ministerio Público en Huajuapan de León, Oaxaca. Acusó a Elena y Silvia Ríos de agredirla brutalmente tras descubrir su relación con su padre. Isabel sufrió lesiones graves, incluyendo amenazas con cuchillo, durante el ataque.

2. Agresión pública por supuesto romance
En septiembre de 2012, Silvia Ríos y Mary Carmen Ortiz Martínez fueron implicadas en el caso No. 1721/HL/2012, presentado ante el Ministerio Público en Huajuapan de León, Oaxaca. El caso involucró una agresión pública a una mujer a quien Silvia y Mary supuestamente acusaron de tener un romance con el esposo de Mary.

La agresión presuntamente ocurrió dentro de un entorno escolar, lo que añade otra capa de preocupación. El lugar expuso a menores al incidente violento, potencialmente generando angustia entre los testigos y planteando interrogantes sobre el impacto en la comunidad.
3. Alegaciones de agresión en grupo
En 2013, las autoridades abrieron el caso No. LI 606/HL/2013 para investigar una “agresión agravada en grupo” que involucraba a Elena, Silvia y su hermano Carlos. Los hermanos Ríos supuestamente atacaron a Gonzalo Martínez Soriano y a sus familiares con un grupo de cómplices, causando daños severos.

Vista lado a lado de documentos legales en español e inglés relacionados con el caso No. LI 606/HL/2013, detallando las alegaciones de agresión agravada en grupo presentadas por Gonzalo Martínez Soriano contra varios individuos, incluyendo a Silvia Ríos Ortiz y María Elena Ortiz.
4. Homicidio perpetrado por Carlos Ríos Ortiz
En 2015, Carlos Ríos Ortiz, hermano de Elena, apuñaló fatalmente a un joven de 18 años. Este incidente llevó a la excomunión de la familia del pueblo de Santo Domingo Tonalá y dañó aún más su reputación. A pesar de sus acciones violentas, la familia mantuvo una fachada de respetabilidad a través de sus lazos políticos.

Esta historia de violencia culmina en la agresión en el Hospital Reforma, donde Andrea Montserrat se convirtió en la última víctima de los Ríos.
Privilegio político y protección mediática de Ríos
Como diputada suplente de Morena, María Elena Ríos ha aprovechado su privilegio político para evadir la responsabilidad. Durante el ataque en el Hospital Reforma, policías participaron en la agresión contra Andrea, alterando el funcionamiento de un centro destinado a la recuperación. Este abuso de recursos públicos, junto con el silencio mediático y la defensa de líderes feministas hacia Ríos, expone un sesgo sistémico que protege a los políticamente conectados.
📺Ⓜ️Así agredió la saxofonista María Elena Ríos a una mujer en un hospital de la ciudad de #Oaxaca.
— Sofy Valdivia (@sofyvaldivia) December 20, 2024
📌Las cámaras de vigilancia captaron el momento exacto en que María Elena se lanza con golpes y patadas contra quien creían era una de las hijas de Juan Vera Carrizal.
Los… pic.twitter.com/p8d29Dan6O
Los intentos de Ríos por justificar el ataque vinculando a Andrea con Juan Vera Carrizal, su supuesto autor intelectual del ataque con ácido, revelan una evidente hipocresía. Mientras Ríos señala las supuestas conexiones de Andrea para desviar la culpa, su propio historial documentado de violencia, que incluye múltiples casos legales, debilita su narrativa.
Sumándose a este patrón de privilegio, el cambio de nombre de la Ley Ácida a “Ley Malena” destaca cómo Ríos ha monopolizado la defensa de las sobrevivientes de ataques con ácido. Activistas como Carmen Sánchez, quienes han pasado años luchando por justicia, fueron relegadas para centrar la narrativa en Ríos. Mientras tanto, líderes como Citlalli Hernández Mora, titular de la Secretaría de las Mujeres, expresaron su solidaridad con Ríos tras el incidente en el Hospital Reforma, desviando la atención de sus acciones violentas.
A las mujeres en la política que usan nuestras luchas para brillar: no queremos discursos, queremos acciones. Y a quien puede llegar a la presidenta @Claudiashein, díganle qué no hemos llegado a ella, nisiquiera por sus diputadas. Nosotras seguimos aquí esperándo. #ViolenciaÁcida
— Carmen Sánchez (@CarmenAnchez) December 26, 2024
La justicia debe ser igual para todos
Andrea Montserrat merece justicia, no calumnias infundadas. Su continua lucha por justicia ilustra la necesidad de un cambio sistémico para proteger a todas las víctimas por igual.

Hitandekas A.C., una organización feminista indígena, ha condenado enérgicamente las acciones de María Elena Ríos durante el ataque a Andrea. En su declaración, exigen justicia para Andrea y llaman a la solidaridad entre las mujeres para rechazar todas las formas de violencia, independientemente del perpetrador. Señalan: “Es absolutamente injustificable que una mujer que se hace llamar defensora de los derechos de las mujeres actúe violentamente contra otra mujer, sin importar la razón”.
La lucha de Andrea Montserrat Ramos Gómez por la justicia es un llamado a la acción para una reforma sistémica y social. Su valentía resalta la necesidad urgente de desafiar los dobles estándares y exigir responsabilidad para todos los agresores, sin importar su estatus, género o antecedentes como víctimas. La verdadera justicia requiere escuchar la voz de cada víctima, desmantelar las fallas sistémicas y garantizar que el dolor de ningún sobreviviente sea ignorado o justificado. El caso pone de manifiesto cómo Elena Ríos difama a la víctima Andrea Montserrat Ramos Gómez para eludir la responsabilidad, subrayando aún más la importancia de oponerse a estas estrategias y garantizar justicia para todos.
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